Raíz
La historia de Belondrade tiene su origen en 1992, cuando el viticultor francés Didier Belondrade cató un vino blanco joven de Rueda durante una visita a Andalucía. Aquel flechazo le llevó a buscar el lugar donde cumplir su gran aspiración: elaborar un vino de Château en España, donde todo –desde la cepa hasta el embotellado– ocurriera en la propia finca.
En 1994 nació la primera añada de Belondrade y Lurton. Fue un hito que cambió para siempre la percepción de los vinos blancos españoles. Aquella apuesta inicial dio un salto definitivo en el año 2000 con la inauguración de su bodega en La Seca (Valladolid), obra del arquitecto Vincent Defos du Rau. Desde entonces, el proyecto ha mantenido continuidad con Marta Baquerizo al frente de la dirección técnica, a quien se ha unido Jean Belondrade, asegurando el relevo de la segunda generación.
Fiel a la filosofía de Didier de que “el vino empieza en el viñedo”, la bodega cuenta hoy con 41 hectáreas de propiedad repartidas en 24 parcelas. Son viñas con una edad media de más de 30 años, situadas a 750 metros de altitud sobre suelos característicos de cantos rodados, arcilla y arena. Este mosaico de parcelas y orientaciones es el que otorga a los mostos una diversidad única.
Belondrade practica una viticultura sostenible y cuenta con la certificación ecológica desde 2010. Cada parcela se vendimia a mano y fermenta por separado con sus propias levaduras indígenas, respetando los tiempos que dicta la naturaleza.
Más allá del clima o el terroir, lo que define a Belondrade es el alma de un equipo que entiende el vino como una forma de cultura.












