Raíz
Pago de Carraovejas es una de las bodegas más prestigiosas de Ribera del Duero. Fue fundada en 1987 por José María Ruiz Benito y un grupo de empresarios segovianos. En 1991 elaboran la primera cosecha y desde entonces son ya un referente en la zona.
Desde el año 2007, Pedro Ruiz Aragoneses –hijo de José María– dirige Pago de Carraovejas y comienza una transformación.
Alma Carraovejas, el concepto que surge de Pago de Carraovejas, engloba actualmente varias bodegas, además de la bodega de origen: Ossian Vides y Vinos (Segovia), Milsetentayseis (Fuentenebro, Ribera del Duero), Viña Meín – Emilio Rojo (Ribeiro), Aiurri (Rioja Alavesa) y Bodegas Marañones (Sierra de Gredos, Madrid).
Alma Carraovejas también busca fomentar la cultura del vino a través de la Fundación Cultura Líquida y cuenta con el restaurante Ambivium, que obtuvo su primera estrella Michelin en 2020.
Pago de Carraovejas, en concreto, dispone de 160 hectáreas de viñedos propios. La viña está ubicada en una vertiente de pendiente suave, prolongada y orientada al suroeste, donde disfruta de una perfecta exposición al sol y permanece protegida de los vientos del norte por la montaña y de las posibles heladas habituales de la zona. Los viñedos están plantados entre los 750 y los 900 metros sobre el nivel del mar sobre suelos arcillosos, arenosos, calcáreos, pedregosos, profundos y bien drenados.
Las variedades plantadas son la tempranillo mayoritariamente, cabernet sauvignon y merlot. También compran uvas a viticultores de la zona, a quienes exigen unos estrictos protocolos de calidad.
La bodega está diseñada para evitar el uso de bombas peristálticas. Disponen de depósitos de 25.000 L y tinas de 20.000 L 15.000 L, 6.000 L, 4.000 L y de hasta 2.000 L. Cuando la uva llega a la bodega, pasa directamente a una cámara donde se mantiene frío antes de efectuar una doble selección de uvas y granos. Después pasa a un depósito móvil de acero inoxidable que mediante una grúa la conduce y eleva a otros depósitos, donde se inicia la fermentación con levaduras autóctonas. Los depósitos de fermentación son más anchos que altos para conseguir un mayor contacto con las pieles y están instalados a mayor altura para una mejor manipulación en los trasiegos y descube de los depósitos. Así las pieles caen directamente sobre la prensa.
Los vinos envejecen en barrica de 225 L y 600 L de roble francés mayoritariamente, nuevo y de uno, dos y tres años.












